Te Prometo Anarquía

respirar palabras ante la noción que crece entre las huellas del barro, entre la quieta luz de un faro merodeando en la penumbra

gerson chinchilla

 

[GERSON CHINCHILLA]

 

LOS PECES

Y entonces,
vuelan otra vez
los peces
de sueño a sueño,
van contracorriente
—hacia arriba—
buscando sitio cristalino
—incólume—
donde desovar,
sitio a donde llegar
y anidar con sus burbujas
de sueño negro
y nocturnos pasos.

No deja de correr río,
no deja de avanzar cristalino.

 

* * * * * *

Tan pronto
como nos fue dada la palabra
el silencio apareció
tozudo,
manipulador.

 

LAS PALABRAS CRECEN

a Humberto Ak`Abal

Las palabras crecen
como lo ha dicho Humberto;
crecen como la higuera,
como las sombras,
como los árboles.
Tanto crecen
que nos inundan
el alma,
nos llenan,
nos proveen de amor.

Las palabras crecen
como crece el tallo del maíz,
crecen tanto
que maduran y nos alimentan,
tanto crecen
que el viento las arrastra
y las lleva a otra bocas
y las lleva a otros oídos.

Las palabras crecen
en los rincones,
bajo los almendros,
y en todas partes.

 

TODO SE DECIDE HOY

No me siento satisfecho
ni contándote,
ni escribiéndote,
ni cantándote;
esto es sólo desahogo,
catártico regurgitar
noches
soledades
rincones.

Para mí,
que el tiempo se me va
suave y ligero,
los dolores
y la existencia
me carcomen,
no hay luz de día
ni candil de noche
que consuma la savia
pútrida
de las carnes fláccidas
y envejecidas.

No hay
esperanza,
ni un mañana;
todo se decide hoy,
se consuma
se planta
se crece
se riega
y se mata.

 

* * * * * *

Esto es todo lo que soy:
verso
noche
soledad
oscuridad
páginas
savia
letras que se le escapan
al finito universo de mis carnes.

 

* * * * * *

El tiempo
me tiene abandonado
carroña
para el olvido
y para la soledad
de mis cuartos
y mis rincones.

 

ME VISTO

Y me quito la piel de poeta
me tapo las heridas
enjuago mis ojos
limpio mis rodillas
recojo mis harapos
y ya soy otro
entero
humano nuevamente
razón y cordura
el de trabajo y rutina
el yo de siempre
ingenuo y servil
humano al fin

 

EL CUERVO

El cuervo sostenido
en ramas secas,
en hojas secas,
en tarde seca.
El cuervo vigilante
con su negro espanto,
con su canto de muerte
lanza su oscura vista
al que pasa y se queda viéndolo,
sacude sus plumas negras,
recrimina al curioso
lanzándole un grito furioso.
El cuervo misterioso
sobre un verso se detiene
masculle su silencio,
desaparece,
vuela violento.

 

13 de Mayo de 2015
1987, Chiquimula, Esquipulas, poesía

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