Categoría: autor invitado
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Mauricio Orellana Suárez
desbordados por la savia engañosa de los sueños, el cuerpo y su búsqueda casi paranoica se desploman en un estadio febril donde no quedan vacunas ni concesiones para la muerte
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Christian Castañeda
cálida y temblorosa —como su presencia, como sus designios— es la oscuridad que atraviesa el pecho tibiamente escindido de los guardianes de la indómita noche
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Juan Secaira Velástegui
cosed los versos, atad con la cadencia tropical las membranas que conforman la prisión del ave que, como el benteveo, ha prescindido del calor de la gárgola y del rigor de lo absoluto
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María Fernanda Ampuero
entonces la existencia se redime antes del último respiro, que es cuando el cielo se percibe todavía azul y diáfano: victoria en el erial de la abismal barbarie
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Rodrigo Arenas Carter
y ahí van los susurros viales como letanías vírgenes, como alfileres de una noche desolada que se hunde en la policromía del amor, que a la vez es un espejo
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Álvaro Lema Mosca
atented, porque hay algo que ocurre en la intravigilia, y nos seduce, y nos conduce hacia la espesura de lo intangible, de lo sospechosamente omnipresente
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Isabel Mayor
volvimos, acaso era una cíclica promesa, encandilados tras la exhumación de los cuerpos mientras estos reptaban por barriadas y senderos de espuma… absorbente
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Alba-Marina Escalón
sucede que a veces nos guarecemos a la intemperie, ahí donde surge la aleación para recomponer, como lo haría el ojo fantasma, las tentadoras aristas del caos
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Patricia Trigueros
…y había que elegir el entorno, desmenuzarlo con las pinzas de lo acaso vivido, pactar el careo con «el otro» para la reafirmación de las sombras internas, de las autopresencias
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Laurent Bouisset
ya tiembla el ocaso; apeemonos, pues, en la veracidad de la estampa, y descifremos los residuos del pasado como decálogo tenaz para la resistencia
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