FLORES DE CARNE Y SANGRE
Hay algo en la sangre,
algo descarnado debajo de mi piel,
una rosa caníbal en el cráneo,
y cada uno de sus pétalos
desuella ideas, pensamientos,
brillantes como un ojo bajo el sol;
y bajo esta carne hay un líquido
purpúreo como una granada
quemando músculos, hirviendo arterias;
un ramo de tendones para venas y nervios
que la pinza de Dios va arrancando de la piel,
tejiendo un tapiz de puro contenido humano,
y guarda allí su paliacate un esqueleto de luz pura,
un ala de cabellos alcanzando el vuelo;
eso es mi cuerpo, lo que revolotea bajo la piel,
en mis coágulos,
en la colmena violenta
de mis vísceras.
*De Los senderos del sentido (Plátano frito, 2024)
ESTE MUNDO ES PARA NADIE
Somos los desaparecidos,
los que se beben la lluvia en lugar de evitarla
y levantan sus corazones solitarios
en lugar de copas y estandartes;
somos el orfanato que con el tiempo
también se queda huérfano,
y Nadie nos ve morir
porque nunca nacimos;
ocupamos el asiento vacío del cine
y en las fiestas solo bebemos agua
que a veces es lágrima o sudor
del ejercicio de existir;
pero sabemos muy bien
que los fantasmas no existen,
porque nadie nos habló de ellos
ni nadie les hablará de nosotros.
Somos los que somos,
y este mundo es para nosotros:
Uno solo, que no es Nadie.
*De Entropía rosa (Órbita Editorial, 2025)
EL TEMPLO DERRUIDO
Creo que todos llegamos a ese punto
en el que escribir poesía resulta insuficiente;
ese momento, las palabras se repiten y la sintaxis
como una pintura dada vueltas y vueltas,
vista por todos los ángulos;
queda un bolero y la estatuilla de una virgen
un domingo a las 5 de la tarde;
quedan fragmentos inconexos
que no vale la pena rescatar,
espejos de una soledad
no correspondida por el mundo,
un abrazo etéreo de una palabra concreta
y no una palabra etérea de un abrazo concreto.
¿Qué es la Muerte sino un eufemismo de Dios?
Lo que sigue es escribir con el humo del cigarro
un privado epitafio, tu imagen de mujer como una lenta ciudad
y una película referida al mito con el que nos identificamos: el terror;
el terror viendo a Cristo crucificado en las palabras,
el olor de una metáfora quemándose…
*De Los dioses también mueren (El pez soluble, 2026)
COPOS DE CARNE
A los muertos de los Andes
(tragedia y milagro)
Comprender que devorar un alma
es el fuego de rostros blancos
como copos ensangrentados,
y beber del espanto que acaece el vértigo
en un mundo de nube y sal;
los dientes rodando en el abismo,
el rostro que un día me sonrió,
un hermano, una madre, un hijo,
superpuesto a mis médulas;
el amor descuartizado
con un lenguaje de silencios
bajo fuselaje de carne y hielo;
es el desierto blanco, descarnado
como hueso roído,
más vasto que la cumbre
de una cordillera de mentiras piadosas,
expiación que acalla una justificación,
los dientes llorando filosas lágrimas
que se congelan en el corazón,
y el alma que consuela
recordando que sus sonrisas
se yerguen en la esperanza.
*De Los senderos del sentido (Plátano frito, 2024)
EPITAFIO
Llueven cráneos en el sol,
el tiempo lo ha circuncidado:
por fin he de beber
las gotas de cielo
que he llorado tanto;
por fin he de alumbrarme
en estos ojos alambrados.
Y tú, amada Poesía,
nieta de Dios,
nunca le cuentes a tus hijos
lo que fuimos.
*Inédito (2023)
GUERRA DE POETAS
—Yo leo primero.
—No, yo quiero leer.
—No, que nadie se tome mi cerveza.
Y a mí sólo me da sed.
La poesía, como la vida,
es una guerra de internet;
menciono a mi madre en un poema
y luego me la mencionan en aquel.
Trescientas rosas morenas
vio Lorca en un herido,
yo le doy rosas
a las trescientas morenas
de mi enemigo.
—Ahora toca que me lean
antes que lean al otro.
Nosotros nos peleamos por versos,
otros que se peleen por negocios.
¿Quién lee primero,
el sonetista o el antipoeta,
el que escribe por placer
o el que escribe por novelas?
La vida, como la poesía,
suelta lágrimas de cocodrilo,
atenta a quien sonríe primero
para llevarse los anillos.
Caminante no hay camino
si te meto zancadilla,
así como no habrá excusa
si te meto una golpiza.
—Yo leeré primero,
antes que lea el loro,
antes que el oro se devalúe
como se devalúa todo.
¿Quién ganará la guerra,
el que dispara versos
o el que se acuesta con todos?
—Leeré primero.
—Que no, que no lees bien.
Yo ocultaré mi cerveza,
que no hay suficiente agua
para tanta sed.
*Inédito (2026)
José Alvarado en IG: https://www.instagram.com/jaas_.88/


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