Carolina Martínez

1978

,

Ciudad de Guatemala

cuando la mirada se vuelve testigo involuntario y la delicadeza es casi comestible, hay un como júbilo, un consentimiento sin reservas entre la materia y la sombra del afecto, el tránsito de una celebración que pertenece al aire

—



SÍ


Un sí encendido en los ojos

Un sí saboreado en la boca

Un sí puesto en tu mano

Sí aligeramos nuestro peso

Sí caía la noche

Sí era un pasto verde

Sí nos mojó el sereno

Sí caló la humedad hasta los huesos

Sí quedamos como ramas caídas esperando volver a la tierra



PARED


Las grietas que rajamos a golpe de ser

El pesado existir de la materia

que rebota en la pared

En un muro cincelado por el tiempo

allí empieza la vida cada vez

hasta que un día el final llega

y escapamos finalmente por una nimia apertura



LA BREVEDAD DE LA VIDA


No te juzgues, solo ama

Solo así garantizas la existencia

¿Acaso no ves anémona azul?

Vistes de belleza, aunque la vida sea breve

Te espera el cielo abierto de abrazos anchos

¿Acaso no te maravilla el sol brillante?

El cielo está, siempre está



TRAICIÓN


Ojos traicioneros

El espejo es su cómplice más ávido

Imagen decrépita del ánimo 

Sé que el fango se pega a las extremidades

Me embarro de la vida para castigarme más tarde

Qué más da si seguimos mintiéndonos en este cuarto oscuro

Sé que al final los ojos develan lo recóndito

El juego de la vida es de nuevo un teatro

Y la traición el clímax del drama 



ESTORNINOS


Esa imagen que se mueve a mis espaldas

ligera como la danza de los estorninos

Infinitas palabras que ya no son mías

Poemas viajeros que buscan orillas ajenas

En su viaje por el cielo mudan la forma

Empujados por la brisa o el vendaval

Aterrizan en vigorosos pastos verdes 

Buscando germinar la existencia


*De El mundo no es suficiente (Ediciones Fénix, 2022)



Carolina Martínez en IG: https://www.instagram.com/carolchips1/


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