12 MESES
Te quise enero, febrero, marzo
meses voyeristas
que nos vieron convertidos
en catadores de verbos
donde las palabras de afecto
nos quedaron chicas
apretadas, ceñidas
y nos estrujaron el cuero.
Hasta aquella madrugada sin tacto
que escupió amoniaco
y los vocablos
terminaron por despedirse.
Para olvidarte
faltó más que un abril y cerrar de
botellas.
—Mesero, kilo y medio de limón con sal
y hombros sin hombres para llorar.
Porque el llanto sin hombro
es como llorona sin río,
como Frida sin Diego
y como Diego sin libido.
En mayo,
seguía con abril y cerrar
con pascuas y huevos para no buscarte
ju-lío en el que me metí
pues no pude cambiar de estación
ni agostándome
septiembre veces con el vecino
ése al que no le hablo de amor
ni de las lunas de octubre.
A mí la luna no me llena,
prefiero que me sonría
que me enguante
en el cuarto, en la cama,
en la silla, donde quiera,
pero que me toque el punto creciente
antes de amanecer
hasta que me explote nueva. Renovada.
Nos aburrimos antes de noviembre,
él se buscó otra mujer,
yo encontré otra cama,
un chocolate diciembre y un calentón.
Postergo estaciones,
aguardo amores,
busco años nuevos y bisiestos,
con meses sin intereses
porquesos todavía los estoy pagando.
HABITARTE
Enmarañarte el pensamiento
dormirte las pestañas
quebrarme por tus ojos,
tus ojos,
tus ojos que me miran desquiciada,
subirme a tus oídos
resbalarme hacia tu lengua
filtrarnos aliento nariz.
SUSPIRARTE
Descifrarte los lunares encriptados
esos puntos suspensivos imprudentes
mutantes, ardientes
que de entre tus hombros
me exigen oraciones pendientes.
SUSPIRARTE
Acordonarte las caderas
con mis brazos,
aliarnos al destierro del vientre
para devorarnos,
devorarnos
devorarnos hasta la fuga
hasta el desastre natural
hasta el desborde animal.
SUSPIRARTE
Cada tarde
treparte los muslos
roerte los labios
untarte besos obscenos
ensamblar piernas y brazos
palpitar ritmos consonantes
anidar tus cicatrices
y remendarte la piel.
Ensalivarnos las venas
como mapa indivisible
como ruta de placer.
SUSPIRARTE
Acógeme,
aliméntame,
úngeme,
coséchame,
cuéceme
envásame
consérvame.
Resguárdame…
y déjame entrar
quiero ser la huésped
de tu esencia,
hasta que mis besos
ya no puedan pagarte la renta.
*De Tamujé Anáchilli – Nuestras Resistencias (Fanzine independiente, 2016)
EL ORDEN DE LA VIDA
Naces
creces
reproduces el machismo
rechazas tu cuerpo
haces una dieta tras otra
te pones las gafas violetas
ya no te las quitas
te vuelves atea.
Reconoces a tu abusador
decides no perdonarlo
te alivia su muerte
sigues haciendo una dieta
tras otra,
abrazas a todas tus hermanas
las sobrevivientes,
no vuelves a sentirte sola.
Atentas contra el patriarcado
aprendes a amarte
dejas las dietas, se te olvidan,
cambias de piel
te mudas al piso más firme:
Amor Propio
te lo tatúas en la frente.
Finalmente, si no te han matado, mueres
después de haber empujado un poquito
para que el derrumbe llegue.
¿Cómo van a saber que es niña?
Llevaba los aretes que le colgaron al nacer
así como le colgaron los:
no te sientes con las piernas abiertas,
no hagas berrinches porque te ves fea,
y las niñas no se enojan.
Le perforaron las orejas en su primer día de vida
y hasta de eso tenía que sentirse agradecida
de ser sus oídos los mutilados y no sus genitales.
Como dar gracias al asaltante por no violarnos,
o a quien nos pega por no matarnos,
así aprendemos a ser agradecidas,
porque pudo haber sido peor,
siempre puede ser peor.
Ese día lloró,
le enseñaron
que lo más importante
era ponerse guapa.
Ser niña
es una constante
y profunda
herida abierta,
pero bien adornada.
***
Mi cuerpa se mueve porque está viva,
cuando camino, mis nalgas se mecen
bailan en su jugo de gelatina.
Todas las partes de mi cuerpa se agitan
la cadera se menea
delinea sus curvas
hasta que hace temblar a la tierra.
En cada paso mis muslos danzan,
al son de su sístole
sacuden su diástole.
Mis carnes vibran porque están vivas.
Cuando dejen de hacerlo,
sabré
que dejé la vida.
*De Corpórea (Laripse, 2020)
22 de mayo de 2023
¿Y si…?
¿y si finjo, mamá, que sigues viva?
¿y si les digo que te escondí a tejer?
¿y si no dejo de caminar sin rumbo?
¿y si les digo que no soy huérfana?
¿y si ya encontraste el universo
donde las madres no mueren?
¿y si en lugar de encender una veladora a tu foto,
precalentamos el horno?
¿y si se trata solo del peor chiste?
¿y si nunca encuentro
la forma
de que este corazón
se vuelva a enchufar?
¿y si me llevas?
¿y si me dejo ir?
¿me vas a atrapar?
¿Mamá?
15 de octubre de 2022
Acurrucarme
No estás, mamá.
Y todavía no encuentro
la forma menos dolorosa de vivir
en un mundo
donde no puedo acurrucarme contigo.
Cuarenta lámparas
Abrí las dos manos
para que el universo te atrapara,
pero pronto me arrepentí,
porque el viaje sin ti
es una sombra que me persigue
a pesar de las cuarenta lámparas
que he colgado en casa.
Ahora estas manos
se aferran al aire,
el mismo que filtramos juntas
como árboles robustos,
una junto a la otra
frente a todos los desastres naturales.
Ya no se escucha su risa.
Los días se volvieron noche
y las noches, persecución.
Estas manos que sostenían las tuyas
en las escaleras,
junto a la camilla,
en la ambulancia,
quisieron apretarte,
hacerte sentir segura,
evitar que te cayeras hacia la nada,
pero cedieron cuando la morfina
dejó de hacerte efecto
y te soltamos, mamá.
12 febrero 2024
Mi madre ya no ha ido al mar.
Fabio Morábito
Mi madre no ha vuelto a tejer,
lleva meses sin hilo,
más de un año en silencio.
Ya no le duelen las rodillas
ni adivina los días de lluvia.
Se ha ido a dormir temprano
a una cueva perfumada
de canela dulce
y aceite de oliva.
*Inéditos
Marcela Zamudia en IG: https://www.instagram.com/lazamudia/
Más sobra Marcela Zamudia aquí: https://linktr.ee/marcelazamudiaescritora


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