pizza planeta
me siento como el niño
que en el domingo
de su cumpleaños
lo llevan a la pizzería,
la de los manteles para colorear,
y encuentra
en la canastilla plástica,
junto a la salsa de tomate,
tres crayones de color
rojo
amarillo
verde
mientras su madre le habla,
él colorea:
los árboles de rojo
los carros amarillos
él y la mama de verde
dibuja sin parar
hasta que llega la pizza,
la madre le arranca suavemente
las crayolas
ya, que es hora de comer
y antes de que su obra su obra maestra
se convierta en un
fondodeplato
absorbentedegrasa
sobraderestaurante
el nene levanta victorioso el mantel
mientras la mama reparte los pedazos
y le dice sin mirar
qué lindo, mi amor
¿son aliens?
cosas que dicen los peces
dicen que detrás del Carulla de la esquina
hay un hoyo negro
dicen que allá, del otro lado,
Jesús resucitó al segundo día
pero nadie se dio cuenta
dicen que los peces ladran
los padres lloran
las orejas crecen sin parar
que las conversaciones se interrumpen
en tu propia casa
cuando creés que no hay nadie
dicen que la tasa de inflación
se va pagando a Rappi créditos
que el Papa es dueño de una droguería
que Arjona va dos veces por semana
y nadie sabe quién es
dicen que el parche se llama banda
los rulos, colochos
las ardillas, iguanas
la incertidumbre, Dios
dicen que para fracturarse
necesitás una licencia
y para volar una avioneta
nada más, buenas intenciones
dicen que para suspirar
uno debe agendarse en el calendario
y que las voces de la cabeza
vienen instaladas en otro idioma
dicen que allá
el haberte conocido no era tan importante
que nos topamos en la calle
y ni nos vimos a los ojos
dicen que al regresar,
por el hoyo negro
que hay detrás del Carulla de la esquina,
nada cambia en realidad
viendo el cielo desde la banca de un parque que ya no recuerdo si existió
te convertiste en nube
de formas y fondos
y yo, en humano
de ojos y lenguas
para poder ver desde abajo
verte flotar
te convertiste en mí
todo, completo
verticalmente
horizontalmente
y aunque quisieras regresar
a ser un humano, de:
manchas de helado
agujetas sin atar
y fruta podrida
yo ya no sé cómo regresar
para ser nube
mantarraya
el sol es una naranja borracha
exprimiéndose sobre mi cabeza
y yo soy una mantarraya,
mantarraya de ciudad
me desplazo a una velocidad constante
predecible
no tomo a nadie por sorpresa
cuando les atravieso
con mi sombra
soy una mancha que flota
una rima entre mundos
un fantasma
que se avertiga
sin suelo
ante tanta realidad
pero incluso, desde aquí arriba
me sigo preguntando
quién manejará los hilos
que suspenden a los pájaros
recuerdo con malvada precisión
qué rápido se acostumbra una
a las migajas de sí misma
recluida en una esquina del tiempo
sosteniendo sombras
que prevén la carencia del futuro
con qué gracia se queda una
despierta hasta media noche
para escucharse
en conversación somnolienta
y entregarse sola
a la luz de la mañana
no hay más realidad
la quietud se nos escapaba
como domingo
en una noche de la infancia
no lo sabía pero
aún quedaban colores
que nunca había visto
vos leías el periódico
¿sabías que la gente
también se muere
el primero de enero?
sabíamos mucho cosas tantas
que después
ya no supimos entender
una tristeza mansa
nada, la simple nada
vacía y limpia
calma rencorosa
pulida en susurros
eco inmóvil
nube en reposo
ruinas, rebaños
y agua estancada,
madrugadas, jazmines, tormentas
zapatos, espejos y abismos,
fuerza, furia y contemplación
buscando a quién enseñar el gran descubrimiento
traigo la sanidad
colgada de un hilo
¡un globo!
flotando hacia abajo
la gente lo observa
los niños lo señalan con el dedo
¡qué lejos!
tan lejos que se va
mama, ¿me comprás un globo?
hoy no, ya vamos tarde, otro día.
el dueño de la tienda
se le queda viendo
escoba en mano
un respiro, dos segundos
el día que se va corriendo
y ya estamos a marzo
al globo se lo come el viento
de a mordidas que lo achican
hasta que el sol, siendo sol
…
agua que cae
para lore
fuimos a donde el río
se somete a la gravedad
nadamos pasada la señal
de aviso
nos reímos invencibles
tras el golpe seco del agua
dijiste que
si no morías en este viaje
no morirías nunca
yo ya no sé reír pasadas las señales
ni desafiar a la gravedad del suelo
tampoco sé cómo se siente
nunca haber tanteado con las manos
el propio peso de la vida
*En Cáusticas (Sion Editorial, 2025)
El proyecto editorial de Monisa Hinrichs en IG: https://www.instagram.com/nada.mas.una.editorial/


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