Monisa Hinrichs

1992

,

Ciudad de Guatemala

en la extrañeza de existir hay un relato íntimo que abraza ironías cotidianas y fisuras emocionales como si se tratara de un homenaje de lo vulnerable, de lo supuestamente inofensivo… hasta que es palpado

pizza planeta

me siento como el niño 
que en el domingo
de su cumpleaños
lo llevan a la pizzería,
la de los manteles para colorear, 
y encuentra
en la canastilla plástica, 
junto a la salsa de tomate, 
tres crayones de color
                rojo 
                amarillo 
                verde

mientras su madre le habla, 
él colorea:
               los árboles de rojo 
               los carros amarillos
               él y la mama de verde

dibuja sin parar
hasta que llega la pizza,
la madre le arranca suavemente 
las crayolas
                ya, que es hora de comer
y antes de que su obra su obra maestra
se convierta en un
                fondodeplato 
                absorbentedegrasa
                sobraderestaurante
el nene levanta victorioso el mantel 
mientras la mama reparte los pedazos 
y le dice sin mirar
              qué lindo, mi amor
             ¿son aliens?



cosas que dicen los peces

dicen que detrás del Carulla de la esquina 
hay un hoyo negro
dicen que allá, del otro lado, 
Jesús resucitó al segundo día 
pero nadie se dio cuenta

dicen que los peces ladran 
los padres lloran
las orejas crecen sin parar
que las conversaciones se interrumpen 
en tu propia casa
cuando creés que no hay nadie

dicen que la tasa de inflación
se va pagando a Rappi créditos
que el Papa es dueño de una droguería 
que Arjona va dos veces por semana 
y nadie sabe quién es

dicen que el parche se llama banda
                los rulos, colochos
                las ardillas, iguanas
                la incertidumbre, Dios

dicen que para fracturarse 
necesitás una licencia
y para volar una avioneta
nada más, buenas intenciones

dicen que para suspirar
uno debe agendarse en el calendario 
y que las voces de la cabeza
vienen instaladas en otro idioma

dicen que allá
el haberte conocido no era tan importante 
que nos topamos en la calle
y ni nos vimos a los ojos

dicen que al regresar, 
por el hoyo negro
que hay detrás del Carulla de la esquina, 
nada cambia en realidad


viendo el cielo desde la banca de un parque que ya no recuerdo si existió

te convertiste en nube 
de formas y fondos
y yo, en humano 
de ojos y lenguas
para poder ver desde abajo 
verte flotar

te convertiste en mí 
todo, completo
verticalmente
horizontalmente
y aunque quisieras regresar 
a ser un humano, de:
                manchas de helado 
                agujetas sin atar
                y fruta podrida

yo ya no sé cómo regresar 
para ser nube



mantarraya

el sol es una naranja borracha
exprimiéndose sobre mi cabeza 
y yo soy una mantarraya,
mantarraya de ciudad

me desplazo a una velocidad constante 
predecible
no tomo a nadie por sorpresa 
cuando les atravieso
con mi sombra

soy una mancha que flota 
una rima entre mundos 
un fantasma
que se avertiga 
sin suelo
ante tanta realidad

pero incluso, desde aquí arriba 
me sigo preguntando
              quién manejará los hilos
              que suspenden a los pájaros


recuerdo con malvada precisión

qué rápido se acostumbra una
a las migajas de sí misma
recluida en una esquina del tiempo
sosteniendo sombras
que prevén la carencia del futuro
con qué gracia se queda una
despierta hasta media noche
para escucharse
en conversación somnolienta
y entregarse sola
a la luz de la mañana


no hay más realidad

la quietud se nos escapaba
como domingo
en una noche de la infancia

no lo sabía pero
aún quedaban colores
que nunca había visto

vos leías el periódico
¿sabías que la gente
también se muere
el primero de enero?


sabíamos mucho cosas tantas
que después
ya no supimos entender



una tristeza mansa

nada, la simple nada
vacía y limpia
calma rencorosa
pulida en susurros
eco inmóvil
nube en reposo
ruinas, rebaños
y agua estancada,
madrugadas, jazmines, tormentas
zapatos, espejos y abismos,
fuerza, furia y contemplación


buscando a quién enseñar el gran descubrimiento

traigo la sanidad
colgada de un hilo
¡un globo!
flotando hacia abajo
la gente lo observa
los niños lo señalan con el dedo
¡qué lejos!
tan lejos que se va

mama, ¿me comprás un globo?
hoy no, ya vamos tarde, otro día.


el dueño de la tienda
se le queda viendo
escoba en mano
un respiro, dos segundos
el día que se va corriendo
y ya estamos a marzo

al globo se lo come el viento
de a mordidas que lo achican
hasta que el sol, siendo sol


agua que cae

para lore


fuimos a donde el río
se somete a la gravedad
nadamos pasada la señal
de aviso
nos reímos invencibles
tras el golpe seco del agua

dijiste que
si no morías en este viaje
no morirías nunca

yo ya no sé reír pasadas las señales
ni desafiar a la gravedad del suelo
tampoco sé cómo se siente
nunca haber tanteado con las manos
el propio peso de la vida


*En Cáusticas (Sion Editorial, 2025)

El proyecto editorial de Monisa Hinrichs en IG: https://www.instagram.com/nada.mas.una.editorial/


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