Ángela Eunice Sacalxot

1993

,

Quetzaltenango

Sibila ha abandonado su cálida guarida y, como una incisión sagrada en la arquitectura del futuro, proyecta su mirada en el alumbramiento de un planeta imposible: es momento de perderse


BUENOS DÍAS UNIVERSO


Denso destello

como un suspiro que no termina.


Inhaló: el deseo

                                     ¿de quién?


Exhaló: el deseo cumplido

                                      ¿cómo?


Hasta que no nos damos abasto

hasta que el saber es insuficiente  

                                        minúsculos habitantes

y el deseo por explorar es grande

                                        exploradores dientes de león

apenas vemos un horizonte cósmico

en un lejano todo

donde buscamos germinar.


DESTINO


Planeta escondido

sumergido en la recóndita galaxia

te he encontrado para respirar

ese verdor que no había visto

ni siquiera en casa,

ese azul hermético que no enseña sus secretos

precioso planeta con sus lunas dispuestas

con su claroscuro cielo de clima suelto.

Estoy extraviada, errante

y ahora lo entiendo:


aquí quiero morir.

 

*De Canción en un planeta lejano (Bosques Ambulantes, 2026)


LA CASA HABLA


Quiere saber por qué está aquí,

por qué construyeron esta esterilidad:

flameante luz en sus entrañas

que no puede gestar.


¿En qué ruinas se convertirá?

Quiere saber

para adelantar el tiempo,

verse como un fantasma

en escombros hechos monumento.


Con suaves dinteles y fuertes columnas,

cada alféizar es un cuchillo que habla.

Los sacrificios que la erigieron la deambulan

toda la fe colocada en ella


diosa edificada.


¿Está aquí para ser yo quien la habite?


LA HABITACIÓN DE LA FE


Un día maté a una araña,

su cuerpo se secó en la pared,

la contemplé como a un pequeño santo.

Un día tú mataste a tantas otras

que la habitación olía a oraciones,

telarañas atrapando ruegos,

inventados sacramentos.


Un día ya eran muchas

reliquias religiosas

pero las limpiaste

y yo

                               perdí la fe.


*De Habitar una casa (VIII Premio nacional de poesía Luz Méndez de la Vega, 2025)


BOSQUE SIN NOMBRE


Que vengan los perdidos

lo que no tienen ganas de ser encontrados

los aventureros sin cuidado,


aquí se hundirán entre horas,

días,

el tiempo será juguete junto a sus huesos

y la carne arrancada se secará a la intemperie,

la sangre nutrirá una tierra que se retuerce.


Ríos que fluyen sin llegar a ningún lado

sentirán la mirada dando mil vueltas

                        o son sus ojos rodando pendiente abajo.


Cúbranse de esta lluvia que les desencaja el rostro.

Las siluetas macabras asustan, no dejen de correr,

así resbalarán directo a la boca milenaria

alimentándose de gritos al final del barranco,

el aroma a entrañas podridas les dará la bienvenida.


Y si se quedan quietos

bajará como ave rapaz a hundir sus garras

en cuerpos despedazados al vuelo.

Magnífica vista la de ver caer alimento crudo

maná para retorcidos polluelos.


Al final nadie sabrá que se perdieron

en esta devoradora ruta.


Vengan,

en los bosques de troncos sangrantes

el imperecedero miedo sirve de ofrenda

a entes rutilantes

invocados en salvajes hogueras.


*De Grotesco (Cósmica Fanzine, antología octubre-noviembre 2025)


SIN PROFECÍAS


¿Qué pensaste que encontrarías, sibila,

en la casa de esa muñequita ojos de araña?

Lloraste para que se fuera y ahora

entras a su nidito abandonado.

Viste un zapato y te lo pusiste,

un vestido borroso en el recuerdo

que te quedaba.

Ahora ya no ves nada, ni te adelantas

al futuro

solo te sientas a esperar lo que venga

en tu telaraña.


Ardía el cuerpo en el tiempo exacto

la hora no se olvida

las palabras son un eco.

Sibila nacía

de la boca de un espejo

y no me sorprendió

verla con la sonrisa del niño.

Déjame dormir boca arriba

para gritarle al cielo.

Deja esos puntos arder,

Sibila, dile cosas bonitas

que quiero dormir.

Dile cosas bonitas

por mí.


*De Cuerpo después de la lluvia (inédito)


SOÑADOR


En los sueños de Matusalem

Marte se terraformó en una burbuja lúdica,

se despidió de sus último hijos

los menos afortunados de su planeta natal árido

e inició un nuevo viaje.


En sus sueños

avanzó con alegría

a su nuevo palacio de arena

para abrazar sus años de ritos oxidados

lejos de voces mecánicas que gritan

entre abismos y lava.


Matusalem soñó con manos sintéticas

creando caminos a paisajes irreales

entre rezos a algo ya olvidado.

Ahí puede ir y venir

siembra higueras, lirios y nardos

pesca hologramas acuáticos

se multiplican como promesas

y ríe encantado.


En los sueños de Matusalem

no es posible estar por siempre,

su nuevo cuerpo está listo

ya debe despertar


ante lo que ya no queda. 


*Inédito



Ángela Eunice Sacalxot en IG:  https://www.instagram.com/angie_eunice12/


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