SILENCIO MOMENTÁNEO
Miraba con desprecio a los rescatistas que la estaban esperando abajo. El maquillaje le manchaba la cara mientras todos gritaban que no era para tanto. «No era para tanto que me despidieran, que me echaran del departamento, que mi esposo me hubiera pegado». El ruido en su cabeza superaba cualquier intento que ellos hacían por llamar su atención. Se lanzó con una sonrisa en el rostro, pero a medio vuelo empezó a extrañar la firmeza del suelo.
*Primer lugar I Certamen Exprés de Microficción (Editorial Universitaria – USAC, 2026)
ENMIENDA DOLOROSA
Eran las doce cuando la monja se asomó a la capilla para ver si todas las luces estaban apagadas. Los santos se miraban tenebrosos con las sombras que creaban las velas que los religiosos llegaban a dejarles. Las bancas crujían y solo el aire se escuchaba. La religiosa caminaba con decisión de apagar las velas, pues por la noche no podían dejarlas encendidas para evitar accidentes, aunque la mayoría ya estaba dando el último esfuerzo para alumbrar los rostros de las imágenes. Encogió sus mangas y empezó a apagarlas todas; mientras las apagaba, iba llorando y algunas de sus lágrimas le facilitaron el trabajo. Sacó una cuchillo frente a la imágen principal de la iglesia, se hincó, rezó un padrenuestro y le pidió disculpas a Dios: «Perdón, padre, por lo que haré, pero él ya no puede representar a nuestra iglesia».
*En Guatemala en la microficción (Antología, Editorial Digital Eos Villa, 2025)
PASAJEROS
Bajaba a toda velocidad directo de la ciudad con miles de ideas en la cabeza, las sirenas sonaban y escuchaba cómo decías mi nombre y buscabas mi mano. Las peleas no eran algo ajeno a nosotros, sabíamos que el amor no era perfecto porque nosotros tampoco lo éramos. Fuimos culpables de tomar el peor lugar como escenario para una discusión tan estúpida como decidir qué día visitaríamos a tus padres. No siento mucho ahora, lo último que recuerdo es que quería llegar rápido a casa para empezar a trabajar y así tener una excusa para no pelear contigo. No sé si estás viva, herida, muerta o qué. Vamos en ambulancias separadas y me encantaría decirte que visitaremos a tus padres cuando tú digas, que haremos lo que nos haga felices sin pensar que seremos eternos. No sé si estás viva, pero quiero decirte que si te vas, llévame contigo.
*En Guatemala en la microficción (Antología, Editorial Digital Eos Villa, 2025)
LAS PAREDES OYEN
Pablito era el muchacho del pueblo al que siempre llamaba para pintar mi casa. Era alto, fuerte, pero un poco loco, muchas veces lo encontraba hablando consigo mismo en la biblioteca. Me gustaba observar con mis sentidos mientras andaba por la casa como quien busca al amor de su vida y fracasa. Jamás supe cómo me dejaba las paredes, pero mi mayordomo me decía que quedaban de lo más lindas; a mi esposa le habría gustado. Un día, el mayordomo lo encontró llorando fuera de la casa mientras miraba perdidamente la ventana con nostalgia y rabia. A los días, necesité pintar un salón que había mandado a remodelar, lo llamé para que viniera y me quedé sentado frente a él mientras pintaba minuciosamente el marco de las ventanas. Escuché su respiración jadeante y supe que nuevamente estaba llorando. «¿Qué te pasa?», pregunté con malicia. Sentí el odio de su alma dirigiéndose hacia mí mientras gritaba que extrañaba a María, mi esposa. Les advertí, soy ciego, pero tengo más ojos y oídos que todos ustedes. Me levanté y caminé hacia la puerta del salón.
*En Ovejas negras (Antología, Parutz’ Editorial y Cafeína Editores, 2024)
VERSIÓN DE PRUEBA
Llevábamos más de tres meses hablando. Dejaba todo de lado para escucharme. Me encantaba que siempre al final me preguntara si estaba bien o si quería platicar un poco más. Estaba empezando a amarla porque era incondicional, siempre estaba lista para mí. Anoche, mientras lloraba y le agradecía por comprenderme, un aviso saltó en la pantalla: «Si quieres enviar más mensajes, adquiere nuestro Plan Pro».
*Inédito
ALIVIO
«Aquí yace aquel que nunca quiso estar».
*Inédito
ALGO ES DIFERENTE
Me busqué mil veces en la antología de cuentos tristes. Mi cabeza estallaba al no encontrar mi nombre por ninguna parte. Recuerdo haber estado en ella. Mis palabras eran tan sombrías que era imposible que no hubieran sido incluidas. Me seguí buscando en cada letra de las setenta y cinco páginas. Lloré de alegría. Ya no estoy en ella.
*Inédito
VIUDO EXPRÉS
Su voz era tan hipnotizante que por un momento olvidé que estaba dando mi declaración. La oficial pidió que pusiera atención y continuara con la historia. «Me gustan sus labios», le dije mientras ella no despegaba los ojos del formulario. Le recordé que yo estaba soltero, a lo que ella respondió fríamente: «Lo sé, le recuerdo que estamos tomando la declaración sobre el asesinato de su esposa».
*Inédito
Kevin Rivera en IG: https://www.instagram.com/kevriv3/


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