Lucía Morán

1968

,

Ciudad de Guatemala

fecunda es la mirada que excava cotidianidades hasta inaugurar puertas, espejos y sombras, como un áspero ritual para no sucumbir sin dejar de estar(nos) solos

—


VI

Nada devuelve inocencia,

nada borra luz y sombra.

Con cicatrices, pero enteros

andamos por el mundo y a veces

coincidimos o nos reconocemos,

por el ocre que no se borra jamás

en la piel del alma. 

Verdades reveladas y asumidas

ante los ojos adecuados

somos transparentes.


XI

De todos los gritos solo el tuyo estremece tu ser hasta el tuétano. 

Si eso no sucede

no serás capaz de escuchar los gritos de los demás

que parten el silencio en todas las partes de este mundo. 

¿Cuándo grita tu alma?  

¿Dónde abriste esclusa al dolor? 


XV

El corazón sin flama que perdure,

cada latido salta desoladamente al vacío,

caes con él,

como el nido en el árbol que se desploma al ser talado.

Hoy es la repetición de ayer y olvidas si es jueves o martes,

debes anotar para romper la niebla,

no te sentís solo, sino perdido.

Hay quienes no vuelven de ese viaje,

caminan hasta el final

casi con inercia agradecida.

Otros, por gracia,

encuentran una puerta, una mano,

un dulce gesto de compasión

que les enseña a seguir respirando

a volverse a sentir

y encontrar el motivo para seguir aquí.


XVII

Si me preguntan cuándo empezó, estaría en problemas.

Desde que te hallé,

el tiempo se diluye o se expande

sin otro sentido que tu presencia o ausencia.

De nada tengo certeza sino de que nadie abrió la puerta,

estábamos en un descampado,

era de noche y fuimos sol,

uniéndonos en este amor.


XVIII

Nada ni nadie podrá contenerte,

en tu esencia respira la vida que no conoce borde,

como el agua fluye

y todo lo que toca es transformado.

Me enamora la idea de quedarme a tu lado,

a compartir lo mismo vorágine que remanso,

certeza o ambigüedad,

claridad y oscuridad.


XXIII

En el silencio la mente se aquieta,

puedes cerrar los ojos y sentir la vida

desde la semilla hasta el fruto,

como en una composición musical que crece y celebra.

Quédate contigo,

no necesitas nada más

para ese momento perfecto.


XXVII

Hemos construido un mundo

de pequeños gestos, símbolos, significados, y lenguaje único.

Lo que existe es de y para nosotros,

una burbuja vital de puerta giratoria

para respirar y trascender a través de los sentidos

desde una conciencia que se expande y nos vuelve infinitos.


XXIX

Llega el día

en que somos cual pueblo fantasma:

todos los que podrían contar historias sobre él

se han marchado para siempre.


XXXI

No voy al cine, no tengo televisión

me basta con las películas que mi cerebro produce.

Mi psiquiatra vive fascinada.


*De Nimiedades existenciales (Inédito, 2026)



Lucía Morán en X: @solopoesía


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