EL PUENTE
Las casas se ven tan lejos
justo donde terminan los pies
que cuelgan,
meciéndose despacio
con la brisa que agita
el cabello.
Di que lo de ayer fue mentira
y, cerrando los ojos,
me dejaré caer.
TEMBLOR
No en vano te estremeces
ya que por medio de mis caricias
localicé tu epicentro.
CONTRARREQUIEM
Yo busco la muerte
más allá de la versión escarlata
del Angel Caído,
más allá del vulgo,
más allá de la mentira
el delirio me envuelve y derrota la mustia
y fría pasión que me empuja al vacío.
Siempre soy así:
voy tras el feroz secreto
que esconde la locura gris del horizonte
y me volví a perder ayer
en el lado oscuro de la luna
donde la sombra
acaricia el alma
y la posee
donde no existe vida
ni mañana.
En la copa del cráneo bebe
un espectro la sangre maldita
disfrutando el brindis se duerme
esperando tener pesadillas.
Y la daga brilla
y el ingenio se pudre
y el enigma se encierra
y la risa perece
y no encontré nada más
que los restos del vientre.
El silencio no sabe
quien digiere la vida
y la vida no sabe
que empezó su partida.
ESPECIE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
Aquí estoy yo
única e irrepetible
irreemplazable
e, inevitablemente,
sola.
EL ALMA QUE DUELE
La soledad, de cristal opaco, oscuro y siniestro,
se raja despacio,
se quiebra y derrama su sangre,
su esencia,
su contenido.
La mente, deprimida,
se esfuerza en el sueño buscando pedazos,
las piezas perdidas del alma vacía.
La encuentra enloquecida,
maniatada,
presa.
La encuentra encerrada en camisa de fuerza,
destruida,
desterrada.
El cerebro se calla,
se duerme,
se inmoviliza.
Empieza el recuento e, inerte,
la soledad se llena de alma muerta.
De alma podrida,
de alma fantasma,
de alma de espectro de sombra caída.
Y el dolor no responde en directo,
solamente grita, gime,
se enfrenta al mundo,
se retuerce al viento.
No sólo para mí.
Y el alma hecha trizas,
el alma que hiere,
el alma que muere encerrada en silencio.
El alma se agota,
el alma no aguanta.
El alma que busca consuelo y no encuentra.
El alma se acaba,
el alma se pierde………..
……….el alma me duele………
SIN ORDEN DE ALLANAMIENTO
Me metí en tu cabeza
te requisé todo el cerebro
decomisé un par de pensamientos piratas
te pedí “mordida”
te dejé algunas palabras que te iba a incautar.
VENÍ, PLATIQUEMOS
Quería encontrarte, Muerte,
en la cómoda cama
de una suite
de un hotel de 5 estrellas.
Quería encontrarte
en una clínica privada
así, con el suero
saturado de morfina,
dormida,
suave,
sutilmente.
Quería encontrarte
en mi casa,
en mi dormitorio,
acurrucada entre las sábanas,
en mi almohada.
Pero no fue así.
Te encontré disfrazada
en la calle
vestida de navaja
vestida de bala
vestida de chofer
imprudente y borracho.
Te encontré perdida
deambulando en la banqueta
vagando como si nada
lastimando a cualquiera.
Te encontré disimulando
escondiéndote en SIDA
escondiéndote en cólera
escondiéndote en gripe porcina.
No seas tan mala;
no me empujes,
no me hagas a un lado,
que ya me haces falta.
Te busqué, Muerte,
en la orilla del puente,
en un lazo colgado de un árbol,
en el cañón de una pistola,
en un frasco repleto de píldoras
y de veneno.
Y huiste de mí.
Vos también me abandonaste.


Deja una respuesta