CARICATURA DE LA VERDAD
Vengo de mitos desbaratados
donde se quiebra el tiempo.
Armo en mi ser nuevas estructuras,
necesito el mármol de las viejas creencias
para apoyarme en algo.
Definitiva ha sido mi luz y mi ceguera,
ha sido tajante su alucinada escarcha
y mi intento triste de huir de cualquier dogma.
Así, regreso a buscar el techo de una casa,
el calor de las mentiras conocidas,
el cristal que deforme una visión
con los gastados sueños rosa.
Huí de falacias acreditadas,
me despojé de su facilidad y sus cristales,
y de pronto en la gruta de Platón vi mi silueta
terriblemente deformada.
HORA SIN SOPORTE
Hoy pierdes un objeto, mañana otro,
como si te arrancaran a pedazos la vida;
te mutilan la voz, te quedas sin lágrimas
te cuentan del suicidio de un amigo.
Mueres a pausas tú también.
de ayer a hoy
cada dolor es una nueva llaga,
en cada instante hay una herida
El mundo de las cosas, caprichoso,
no responde a tus ideas, se te escapan los objetos
como pequeños tiranos, se te esconden,
y te hacen girar y girar, golpearte la cabeza,
o mascar trozos de papel con ira desbordada.
Pierdes todo lo que has amado,
te hundes sin retorno en cada pliegue del pasado
Y de súbito un caos interior,
la tempestad, la locura, toda la rebeldía,
lo indescriptible se te mete dentro,
tensos los nervios, los dientes encorajinados…
y el tedio invencible de las horas vacías…

ONÁN
Con horas viejas colocadas en desvanes y
perspectivas deshabitadas
con silencio de lluvia y azucenas que se tiñen
con la tarde
las manos acarician la soledad, penetran sus
vertientes
y producen el vértigo mientras un rayo
se desprende.
(Afuera los jardinillos tiemblan, demudados).
Estremecimiento de armazones de hojarasca,
sin ningún galope, y con una suave,
dulce violencia
delineando la alcoba.
No hay ira, sólo la ternura pequeña, íntima,
del instante desflorado sin entrar ni a la luz
ni a la sombra.
De esta manera las manos se desciñen de sí mismas
y se sienten de barro, y así puras,
han sido desfloradas de su ruta
y se muestran como dos clowns grotescos
danzando sobre la nieve.
En el misterio, junto al vagido muerto,
en el calor perdido de una chimenea apagada
por miles de milenios de rostros convulsos
pudo entonces, Onán, encender una hoguera.
MUERTE EN EL TIEMPO
Telarañas oscuras,
cárcel amarga,
sombras luctuosas,
arena,
tumba que adviene
en cada escalón
sin sentido
bajado
a escondidas,
ocultando el rostro
para negar
un nuevo amanecer.

MIS MANOS
Estas manos mías conocen la ascensión suprema
y la más burda ignominia.
Son como dos relámpagos audaces
o como dos humildes golondrinas cautivas.
Se entrecruzan en una plegaria o aman
con santidad o con delirio
y se asustan del fuego
y chocan contra un rostro.
Estas manos mías saben mentir
y son urgentes. Me han dado la pasión sublime
y la ternura de un ángel de luz
Tienen reminiscencias de ala desteñida
y saben de los surcos del vuelo
conocen todas las fiebres.
TRES POEMAS ÁGILES (I)
La casa no tiene ni paredes ni puertas
pero es mi casa,
como mi caballo sin cascos,
mi caballo sin silla,
como mis sueños duros,
como esta palabra dura,
como esta garganta dura,
mi garganta.
Me monto sobre el alba
y descuartizo las rosas de la primavera.
Mi rosa no tiene pétalos,
sólo espinas,
pero es mi rosa.
Mi palabra es áspera
y montaraz
yo no tengo requiebros para nada,
pero descuartizo a las rosas,
monto mis sueños y mi caballo,
vivo en mi casa
y hablo con mi palabra.

*Post homenaje a nuestra gran outsider y Premio Nacional de Literatura «Miguel Ángel Asturias, 2001: ISABEL DE LOS ÁNGELES RUANO, con algunas fotografías de la serie Retratos II, de Bernardo Euler Coy (Lilo), © 2010.


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