LA LLUVIA DE MAYO
Regresó la lluvia a mi cabeza,
Desterró a los grillos y a las polillas nuevamente…
Saluda mis paredes con sus ríos,
Y humedece las suelas de mis odios,
Las aves ya no piden por el agua… ¡ya vino!
Mis dedos desgarrados tocan las gotas otra vez…
Se marchito la risa… la sonrisa,
Sólo queda la estridente carcajada del recuerdo,
Maldita manufactura de nostalgias,
Cigarros consumidos son mis acompañantes,
Lagrimas en el papel de baño…
Vine y me caí, me levante y caí de nuevo…
Me levanté.
SUEÑO DE MOSTAZA
Cuando la muerte llega
Apresurada a tu alcoba
Con murga estilando de los dientes
Es el regocijo necesario
Del temor que sangra del cobarde
Llena de respuestas violentas
A preguntas que nadie hizo
Con sus ojos vacíos te espera
Impaciente al suspiro desgarrador
Ése que se escapa de los enamorados
Justamente por la madrugada
Los perros lloran la presencia de la invocada
Las polillas acompañan su sonrisa
Tú, inmóvil en tu lecho, sólo esperas
Que ella acaricie tu cuello con el filo de la lengua
Que rasgue tus tímpanos con incisivas carcajadas
Temblaras de horror cuando te vea
Acaso gritarías tu desdicha, claro que no
Complaciente sin palabras esperas
Te despides o te marchas
La agonía es corta pero demasiada
Eterno es el amor pero escaso
Ella avanza a tu cama tranquila
Cuando más pesa el sudor en tus párpados
El viento cimbra con más odio
Todo es indigestión de excesos
Despierta…
INVIERNO
Bebo el éter de tus venas
Mientras rasgas mis cortinas
Llueve para despertarnos
Llueve porque lo deseamos;
Arrancas la lengua del tordo
Que justamente adornaba la pared
Porque en las pesadillas no hablo
Acerca del péndulo en el bosque
Relampaguea demasiado en mis ojos
Tú te deslizas por mis sábanas
Las sombras se quejan en el desván
Y rechinan mis dientes en soledad
Y sin embargo, llueve…
Aprecio tus labios generosos
Que en la hora más oscura
Jamás permanecieron cerrados
Profesando caridad a mis heridas;
La sangre y azúcar de tu piel
Alimenta el hambre de melancolía
Y tus muñecas lastimadas
Provocan esta sed que me invade
Y sin embargo, llueve…
Pienso en tus caderas en la ausencia
Son mías en la violenta tormenta
El rugir del sueño ebrio
Permite ilusiones marchitas
Pero yo me regocijo con tu placer
Seguimos juntos a través del huracán
Copulando, gimiendo y llorando
Y sin embargo, llueve.
GRETEL
Desde el columpio de la muerte
La niña observaba como centinela
Los hormigueros mojados de lágrimas
Los nidos metálicos sin aves
Sangraban sus dedos constantemente
En su boca el sabor de pereza inconfundible
Sus ojos buscaban el río para ahogarse
Efigie de dolor y trauma
Sus cabellos enredados en las cadenas
Ya no podía mecerse más
Masticaba su dolor una y otra vez
Saboreando el instante que lo provocó
Quería llorar y gritar desesperada
Pero su llanto lo enterraba
En el fondo de su garganta
No había paz con los grillos
Tampoco sueño con la quimera…
Ella estaba olvidada por años
Por años pasó meciéndose en ese columpio
Hasta que un día la muerte tomó su cuerpo.
INVASORA
Desgarra ya la puerta
Se sobresaltan los clavos oxidados
Desnúdate noche serena
Solivianta mis labios
Rompe con las cortinas
Inunda mi almohada
De suspiros remisos
Desgarra ya la puerta
Irrumpe en mi saliva
El sabor añejo de tu lengua
Demanda la satisfacción huracanada
Destruye, destruye mi cama
Que no moriré del todo
Desenfrenadas las cavidades
El festival de paganía empieza
Quiebra mis ojos con tu belleza
Lo que necesito descansa en mis dedos
Que sangren todos por igual
Desbaratada queda la inmundicia
Desgarra ya la puerta
Que el la oscuridad como ésta
Es cuando más te deseo
Sin lluvia, ni sereno, ni ocaso
Es cuando morimos por un momento.


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