la esencia de la vida se distribuye a lo largo de inmensas peregrinaciones con finales etéreos, acaso mortuorios
Las casas se ven tan lejos justo donde terminan los pies que cuelgan, meciéndose despacio
1973, Guatemala Ciudad, poesía
Las casas se ven tan lejos justo donde terminan los pies que cuelgan, meciéndose despacio
Miro a través de la ventana, observo los árboles que corren aprisa. A lo largo del tiempo, de la saciedad.
¡Oh, Amor! ¡Cantaste! Y retumbó en el mar tu tempestad de sirena, bajaron las nubes hasta el suelo…
Me he quitado la cabeza y la coloqué en la librera de enfrente observando, absorta, mi cuerpo.
¿Sin hablar del tiempo, cómo organizar una rutina libre y viajar por el aire?
Allí estaba yo, en la taberna carente de vino y rebosante de absurdos…
El viento a voz tenue pronuncia el nombre del lugar por donde sopla
yo no soy ni mujer, ni hombre, ni alimaña, ni lo carnívoro de una planta
descubrir la lujuria, el sueño del infortunio, el suelo de lo sagrado, de lo imposible
nena/nos parten en dos nuestros mundos. el virus cigüeña puso en shock mi corazón…