deja que pase la luz, deja que la medicina inunde tu alma y que caiga el peso que te agobia la existencia
Lúgubre recuerdo perdido en la memoria del incansable necio que oculta penas y sobrepasa caricias.
1980, Antigua Guatemala, poesía, prosa
Lúgubre recuerdo perdido en la memoria del incansable necio que oculta penas y sobrepasa caricias.
Una luna escarlata se cierne sobre las desoladas calles, iluminadas por lo rojizo de la luz reflejada por el astro, de la tierra comienzan a brotar extremidades.
Las palabras están aquí o allá, listas para ser conjugadas por el poeta, por el asceta, para hablarse a sí mismo…
Flor fragante de pájaros y luna de noches intensas, de cuerpos chimeneas, de ardientes despertares.
Sueños quebrados, mamados por la flaca esperanza del olvido que nombra a su sombra, conjurando los espacios para inventar arenas que lleguen a su cuerpo.
Sangra sanguijuelas en mis ojos duele la vista. Succiona imágenes de mi memoria.