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	<title>TE PROMETO ANARQUÍA &#187; 1990</title>
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	<description>procesión poética desde las fauces de un país en llamas</description>
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		<title>construyó su guarida con retazos de historias, le puso luz, trazó figuras en la pared y les habló al oído secretos silentes</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Nov 2010 00:29:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafael romero</dc:creator>
				<category><![CDATA[1990]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala Ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[microrrelatos]]></category>
		<category><![CDATA[narrativa]]></category>

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		<description><![CDATA[Apuntó su dirección en un trozo de indiferencia que guardó en su gaveta para saber por dónde no volver.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="size-medium wp-image-805  aligncenter" title="juan diego asturias" src="http://www.teprometoanarquia.com/wp-content/uploads/2010/10/juan-diego-asturias-300x293.jpg" alt="juan diego asturias" width="300" height="293" /></p>
<p> </p>
<p style="TEXT-ALIGN: center"><strong><a href="http://demisfrases.blogspot.com/">[JUAN DIEGO ASTURIAS]</a></strong></p>
<p> </p>
<p>Apuntó su dirección en un trozo de indiferencia que guardó en su gaveta para saber por dónde no volver.</p>
<p>No perdió más tiempo: comenzó a correr; sabía que si lo hacía en línea recta volvería, menos tarde o más temprano, al lugar de partida.</p>
<p>Tú que ocupas mi interior, tú que bebes de mí, que te alimentas de lo que soy, tú que llenas mi ser, no pagas pensión, no pagas alquiler.</p>
<p>Buceaba hasta el fondo de cada botella esperando encontrarse con ella, su sirena de aguas dulces, su confidente en las profundidades.</p>
<p>Le dio vueltas en el aire como malabar de semáforo.</p>
<p>En el vagón más lleno de vacío del primer tren de la noche, él se acercó a preguntarle qué haría el resto de su vida.</p>
<p>Pasado el efecto de la píldora de la ilusión cambió el reglamento del juego, se fugó el tiempo perfecto, salió el sol y volvió la disfunción.</p>
<p>Si la montaña no viene a Mahoma es porque no es terreno chapín y por ello no se derrumba.</p>
<p>La lluvia lo dejó sin casa, sin techo, sin paredes ni calor&#8230; perdió su único trozo de cartón.</p>
<p>Y detrás de él marchaba su desfile de decepciones, desamores, desilusiones y desencantos; sí, detrás de él y en dirección contraria a su paso.</p>
<p>La amó en proporciones bíblicas, ése fue su pecado.</p>
<p>Le dio el beso de buenas noches de todas las noches y la embalsamó con sus piernas y brazos.</p>
<p>Desempolvó su repertorio de sentimientos y los ventiló en su nueva habitación conyugal. Su manual de amor estaba vigente.</p>
<p>El psicólogo y mi madre creen que estoy loco. La almohada, mi guitarra, el peluche que dejaste y yo sabemos que no es cierto.</p>
<p>Cuando decidió cerrar el abanico decapitó todas sus opciones.</p>
<p>Guardaba en su cartera un pequeño calendario de bolsillo de los próximos tres años; no era garantía, pero creía que viviría hasta entonces.</p>
<p>Sin complejos ni restricciones se contagió de ese síndrome que impulsa meteóricamente a generar pensamientos y perder el aliento por ella.</p>
<p>Recuperó la fe un día mientras tomaba café; la vio, sobria y sonriente, dio un trago y dijo amén.</p>
<p>Descifró el cambio en la brisa; mudó el trapo del asta y se dedicó a explorar otras aguas lejanas.</p>
<p>La tomó con pinzas dedales, delicadamente, para no romperla; la introdujo en la probeta, la techó con un corcho, la llevó siempre con él, siempre.</p>
<p>Tenía miedo: 12 años habían pasado desde la última vez, sin ver, oír ni saber nada; tenía miedo de que comenzaran otros 12 años iguales.</p>
<p>La cirugía pretendía hacerle una ingeniería del alma; todo iba bien hasta que se evaporó la anestesia.</p>
<p>Al ver que la gente llevaba paraguas comprendí que en el mundo real llovía; hubo faroles en guerra con la tarde sepia.</p>
<p>Anhelaba tener una escalera que llegara a la luna para dar una caminata y fumar un habano viendo la Tierra.</p>
<p>Únicamente veía la luna a través del reflejo en las olas del sereno mar nocturno. Ella sólo veía por una rajadura en la pared de la prisión.   </p>
<p>Pidió aspirinas para la cabeza, mentol para la gripe y pepto para el estómago&#8230; si lograra curarse el corazón todo lo anterior le sobraría.</p>
<p>Intentó disecar una fotografía de cuando él era joven para descubrir cómo sería su rostro en ese momento.</p>
<p>Y ese era sólo su nombre artístico; en realidad ella no sabía su verdadero nombre.</p>
<p>Disfrazó la melancolía con una sonrisa vacía, pintó el descolor de su mirada con acuarela expirada.</p>
<p>Tiró la colilla del cigarro, bebió el agua de las rocas derretidas del whisky, cogió el cilindro de pastillas y las tragó todas.</p>
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		<title>desviste las palabras y asoléalas para que destilen: en el patio hay albor, la mocedad florece a nuestro alcance</title>
		<link>http://www.teprometoanarquia.com/2010/09/07/desviste-las-palabras-y-asolealas-para-que-destilen-en-el-patio-hay-albor-la-mocedad-florece-a-nuestro-alcance/</link>
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		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 08:28:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafael romero</dc:creator>
				<category><![CDATA[1990]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala Ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Salí a las sucias calles, todo era negro y desolado. Caminé por la acera sobre una alfombra de ceniza, negra ceniza

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-704" title="sara fratti" src="http://www.teprometoanarquia.com/wp-content/uploads/2010/09/sara-fratti-300x225.jpg" alt="sara fratti" width="300" height="225" /></p>
<p style="text-align: center;"> <strong><a href="http://phrazes4theyoung.blogspot.com/">[SARA FRATTI]</a></strong></p>
<p> </p>
<p><strong>SIN TÍTULO</strong><strong> </strong></p>
<p> <br />
Salí a las sucias calles<br />
todo era negro<br />
y desolado</p>
<p>Caminé por la acera<br />
sobre una alfombra de ceniza<br />
negra ceniza<br />
era como pisar<br />
los restos de 15,739 muertos<br />
de niños y niñas<br />
mujeres y hombres<br />
ancianos<br />
y deseaba tanto unirme a ellos</p>
<p>Poco a poco aparecían fantasmas<br />
15,739 fantasmas en total<br />
cada uno con una historia<br />
de amor<br />
de amargura<br />
de tristeza<br />
de venganza<br />
de violencia<br />
algunos completaban el relato de otro</p>
<p>El eléctrico silencio y el eterno vacío<br />
reinan en la tierra de los sueños inconclusos<br />
hasta que yo tenga las agallas de<br />
perdonar y<br />
seguir adelante.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>CTRL+ALT+SUPR</strong><strong> </strong></p>
<p> <br />
La indudable necesidad del ayer<br />
que nos compromete a revivir el pasado<br />
como ejercicio de supervivencia en un mundo<br />
donde el ayer pareciera estar enterrado en el cementerio</p>
<p>Hay cosas que son necesarias evocar<br />
la retrospectiva del ser<br />
que pone en duda el futuro<br />
cada día está lleno de metal tóxico<br />
el peligro acecha en cada esquina<br />
o en nuestra propia casa</p>
<p>Pero lo antiguo sigue ahí<br />
estático y lejano<br />
es lo único que no se puede cambiar<br />
aunque quisiéramos hacerlo<br />
no hay existe tecla de <em>delete</em> en la vida real<br />
ni siquiera alguna que se asemeje a la de <em>escape</em></p>
<p>El dolor sigue latente porque queremos<br />
cada vez que recordamos<br />
duele<br />
ya que hay cosas que no son sencillas de olvidar<br />
por lo que pretendemos amnesia<br />
con la excusa de sanar y seguir adelante.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>HE IS A VISION</strong></p>
<p> <br />
Su rostro angelical<br />
me anticipó que todo esto es una visión<br />
simple visión<br />
una lástima, todo era perfecto<br />
demasiado perfecto</p>
<p>Caminé contra el viento<br />
sin rumbo aparente</p>
<p>Como cosa extraña<br />
no me sentía sola<br />
en este vasto universo</p>
<p>Todo iba bien<br />
demasiado bien</p>
<p>Llegó<br />
el odiado día llegó<br />
era de noche<br />
y no apareció</p>
<p>Su cuerpo se desvaneció<br />
entre los matorrales<br />
y se llevó consigo<br />
toda la esperanza</p>
<p>A partir de esa noche<br />
odié más que nada en este mundo<br />
el adiós nunca dicho<br />
el abrazo desperdiciado<br />
el beso olvidado<br />
el amor desenfrenado<br />
y al ser humano que pueda vivir feliz<br />
lo envidié antes de medianoche</p>
<p>Sin embargo la libertad<br />
tiene un absurdo precio<br />
y no es como la esperaba.</p>
<p> </p>
<p><strong>WAIT</strong></p>
<p>El sol brillaba sobre mi rostro y me daba vitalidad<br />
sentía como la brisa del mar me abraza suavemente<br />
las olas me susurraban tiernas y concretas palabras al oído<br />
las hojas de los frondosos árboles me arrullaban<br />
la arena dorada sobre mi cuerpo mi calentaba<br />
el choque de las olas contra las grandes rocas<br />
me hicieron recordar lo insignificante que soy en este universo<br />
que mis problemas, por muy graves que sean, tienen solución<br />
que el dolor se aprende a sobrellevar con los años<br />
que las heridas sanan o aparentan sanar con el olvido<br />
que el amor es fugaz y eterno a la vez<br />
que algunas personas cambian y otras no<br />
que con la edad se aprenden y olvidan cosas<br />
que no existe tal cosa para la cual seamos muy jóvenes o muy viejos<br />
que andamos por la vida para aprender<br />
que sin los altibajos este viaje sería aún más monótono<br />
que en la tristeza y el fracaso encontramos nuestra fortaleza<br />
que el cambio empieza dentro de nosotros<br />
que la música y literatura son extensión de nuestro pensamiento<br />
que quiero permanecer con este sentimiento de alegría y confort<br />
que tengo que aprender de mis constantes errores<br />
que me tengo que levantar para seguir el camino<br />
que este paisaje se queda grabado en mi memoria<br />
que yo permanezca en tu mente por siempre<br />
que he aprendido tanto, pero me falta mucho por recorrer<br />
que ya estoy lista para la aventura<br />
que todo se ha dicho y es momento de actuar<br />
que terminé de escribir para alcanzar mi destino<br />
que ya puedo compartir mi dolor y eso me alivia y renueva.</p>
<p> </p>
<p><strong>TRYING NOT TO BE NERVOUS</strong></p>
<p> <br />
Querido<br />
cuando estás solo<br />
y yo estoy aún más sola</p>
<p> <br />
No hay límites<br />
para la imaginación<br />
todo lo que escribes<br />
con tu tinta indeleble y eterna<br />
queda perceptible en la memoria de la humanidad</p>
<p> <br />
No hay límites<br />
para la soledad<br />
todo lo que haces o dejas de hacer<br />
queda grabado en el corazón<br />
y en el alma</p>
<p> <br />
No hay límites<br />
para la creatividad<br />
todo lo que concibes<br />
usando tus jóvenes y vigorosas manos<br />
es único y se vuelve indispensable<br />
para todos<br />
para mí.</p>
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		<title>manufacturados con colores primarios, los minutos pasean en la intemperie de la sensual precariedad del individuo, y de su júbilo, fugaz</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Aug 2010 01:45:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafael romero</dc:creator>
				<category><![CDATA[1990]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala Ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Querido, aún recuerdo la noche que te conocí. Yo llevaba el pelo recogido y unos altísimos tacones.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="size-medium wp-image-631 aligncenter" title="edna sandoval" src="http://www.teprometoanarquia.com/wp-content/uploads/2010/08/edna-sandoval-208x300.jpg" alt="edna sandoval" width="208" height="300" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://producto1606.blogspot.com/">[EDNA SANDOVAL]</a></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>5INCO</strong></p>
<p> </p>
<p>Uno.</p>
<p>Querido, aún recuerdo la noche que te conocí.</p>
<p>Yo llevaba el pelo recogido y unos altísimos tacones.</p>
<p>Tus labios eran delgados y exquisitos.</p>
<p>Eras un hombre civilizado y de una bella sonrisa, bello todo,</p>
<p>guapo, guapo.</p>
<p>Tanto placer.</p>
<p> </p>
<p>Dos.</p>
<p>Amor, tus cabellos oscuros y tu piel pálida, en la noche, en el día.</p>
<p>Tus profundos ojos y tu boca llena de palabrerío.</p>
<p>Tu basto, basto conocimiento,</p>
<p>tu bello cuerpo, desde atrás,</p>
<p>y tu fragilidad, cuándo te veía de cerca.</p>
<p>Tanta ilusión.</p>
<p> </p>
<p>Tres</p>
<p>Hombre hermoso, aquel día mientras bebía vino te acercaste a mí,</p>
<p>con tu sonrisa perfecta, piel de porcelana, camisa de diseño.</p>
<p>Tímido, maleable, casi perfecto.</p>
<p>Me cansé tanto de jugar ese juego en aquella casa tan lujosa.</p>
<p>Algún día, no recuerdo, quise dejar de volverme a ti.</p>
<p>Tanto derroche.</p>
<p> </p>
<p>Cuatro</p>
<p>Malvado, qué hermoso te veías en contra del sol,</p>
<p>con tus ojos tan grandes, tu pelo tan abundante,</p>
<p>con tus manos largas y esa sonrisa madura.</p>
<p>¡Diablos!, qué piernas largas y bellas, qué voz.</p>
<p>Qué fácil fue ceder ante ti, que en apariencia eras lo que siempre soñé, en apariencia.</p>
<p>Tanta culpa.</p>
<p> </p>
<p>Cinco,</p>
<p>Ahí,</p>
<p>él.</p>
<p>Y ya.</p>
<p>Tanto amor.</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>OTRO CUTO, POR FAVOR</strong></p>
<p> </p>
<p>Encontré un Diego una noche en un bar de buena muerte.</p>
<p>¡Mamá, mamá!, ¿puedo quedarme este Diego?</p>
<p> </p>
<p>Desde ese día he podido abrir las alacenas y esperar que salgan ángeles.</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>AUTO CON PASIÓN</strong></p>
<p> </p>
<p>La tarde era hastiántemente calurosa, Lucía se entretenía cosiendo un vestido floreado con una tela que había hallado entre las gavetas de su hermana, lo único que temía del estampado era que la tela era tan vieja que no parecería un vestido vintage si no que la haría ver como un anacronismo cuando lo usara.</p>
<p>La panadería de la vecindad estaba haciendo el pan de la tarde, un olor a canela y vainilla llegó hasta la ventana de la casa de Lucía, su gato se asomó desde la cocina y le rasguñó un poco el pié. Era la hora de alimentarlo, la comida se había acabado, Lucía salió hasta puerta a ver cómo alumbraba el sol, estaba bastante fuerte, pero el gato estaría hambriento. Tomó doce monedas y un billete de veinte de un cenicero, pero al ver el cenicero recordó que ya sólo tenía dos cigarrillos y decidió sacar su tarjeta de débito de la bolsa.</p>
<p>Buscó su Prada y sacó de ahí su monedero, al abrirlo se encontró con una notita que había entrado debajo de su puerta unos meses atrás, al tenerla en sus manos otra vez sintió una ráfaga de sentimientos que volvieron por un segundo, se enfadó muchísimo y arrugó el papel.</p>
<p>En el papel había una pequeña nota que decía: “Dejando de lado cualquier vanidad, no tengo inconveniente en admitir que te amo, de manera anticuada, como el jarrón lleno de pátina donde guardas tus monedas”.</p>
<p>En ese momento a Lucía le pareció leer la frase más estúpida jamás inventada.</p>
<p>Unos meses antes Lucía había intencionado un idilio con un hombre, siempre se encontraba con él en la calle de Es casado, justo en la esquina de Más de cuarenta y a la vuelta de Es mi doctor.</p>
<p>Él le proporcionaba una sensación pacífica, por supuesto ella no esperaba nada de eso, la verdad era que se sentía muy sola desde que su hermana se había marchado de casa y ella vivía sólo con su gato.</p>
<p>Lucía no exigía nada de ello, no tenía ni veinte años pero si alguna cosa sabía era que la sensación de autocompasión solo surgía cuándo esperabas algo que te negaban.</p>
<p>Lucía veía a su romance dos ó tres veces a la semana, era más fácil verle por las tardes, ya que por las noches nunca era seguro y era bastante obvio, sobretodo cuándo bebían.</p>
<p>La aventura pseudo amorosa duró unos meses hasta que Lucía comenzó a hastiarse de la imposibilidad y del aburrimiento que le provocaba esa rutina que para ella era digresiva en su salud mental.</p>
<p>La aventura resultaba estimulante solo para él a esa altura.</p>
<p>Además estaba cansada en gastar dinero en ropa interior costosa y en anticonceptivos que no le dañaran la piel.</p>
<p>Una tarde Lucía no subió a trabajar y decidió pasar la tarde en casa con sus tres amistades, Lucía tenía un problema para socializar, era bastante grosera y por lo general los temas de conversación que tenía solían ser muy cansados o incómodos.</p>
<p>También quería organizar sus libros y sus zapatos, su sala parecía la Guernica.</p>
<p>Su amante se apareció de la nada, tocó tres veces en la ventana y después dos veces en el timbre, ella sabía que era él, esa era la señal.</p>
<p>Ella abrió la puerta y le dijo que estaba con sus amigos, y que a pesar de ser tan guapo ella preferiría que no lo conocieran porque no quería que su romance se materializara ante los ojos de ellos.</p>
<p>Que sería tan bizarro como si ella conociese a su familia.</p>
<p>El se ofendió y se retiró de inmediato. De alguna manera captó en la hostilidad de Lucía, la intención de acabar las cosas de manera paulatina.</p>
<p>Lucía continuó viéndole unas semanas más, y una mañana un terrible presentimiento se adueñó de ella, y el presentimiento se volvió en un problema real, estaba embarazada.</p>
<p>Ella no lo entendió, usaba anticonceptivos y lo veía muy poco ya.</p>
<p>Esa tarde se encontró con el padre ya dos veces de su infuturo cigoto.</p>
<p>Él lo sabía, porque había cambiado sus anticonceptivos por placebos, Lucía enfureció con la confesión.</p>
<p>Él le recomendó, como su doctor, que no abortara.</p>
<p>Al instante Lucía rió y le agradeció la aventura y experiencia, también le abrazó y se despidió de él.</p>
<p>Él se sorprendió y le rogó no acabar con eso, pero Lucía muy tranquila sugirió una despedida no sentimental, también le juró no estar arrepentida de nada.</p>
<p>Una semana después Lucía abortó.</p>
<p>Ella se recuperaba en casa con un buen ensayo de Saitó Ryoku y con Ray Charles. Estaba tranquila y neurótica como es usual.</p>
<p>Un sobre se asomó debajo de la puerta, ella sabía que era de su ex romance o lo que fuese esa futura síncope.</p>
<p>La nota que seguiría hastiando a Lucía estaba ahí adentro.</p>
<p>Lucía estuvo a punto de sonreír, sin embargo, el romance fue simpático, pero no como para reírse.</p>
<p>Lucía sintió autocompasión.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>MANIFIESTO ALCOHÓLICO</strong></p>
<p> </p>
<p>El tomó un billete de diez dólares que tenía en la mochila verde y salió a hacer una llamada internacional. Mi teléfono sonó con un número desconocido de usuario. Acepté la llamada, era él, estaba hablando desde un teléfono público en un pueblo parecido a alguno que apareciese en algún relato mexicano del siglo XVIII. Hacía calor donde él estaba, y yo en cambio tenía frío a pesar de estar cerca de una playa; le pregunté cómo estaba, él contestó que bien, que un poco borracho, y que desde su partida había hecho dos o tres llamadas, todas a mí y ninguna a su madre, que ahora se daba cuenta en medio de tantas cosas de que no tenía madre.</p>
<p>Charlamos por unos minutos antes que hubiera interferencia y se cortara la llamada.</p>
<p>Me tranquilizó oírlo, ahora ni siquiera me apetecía jalar las dos líneas que había preparado sobre la mesa de noche.</p>
<p>Mi brasiere se secaba en el tubo de la cortina en la regadera, el piso estaba lleno de arena, me iba a dar un baño pero en vez de eso decidí, mejor, salir a cenar.</p>
<p>Me quité los calcetines y me puse unos zapatos altos de madera, agarré un vestido que aún tenía la etiqueta y después tomé un bolso de seda y metí mi basura en él.</p>
<p>Paré un taxi, esta vez no tenía tanto dinero así que tuve que regatear.</p>
<p>Decidí ir a un restaurante de comida italiana, pedí un vino y un Penne con camarones en salsa rosa, lo acabé despacio, pagué y salí a caminar.</p>
<p>Al llegar al hotel encendí la luz de la habitación y me puse de nuevo los calcetines; la regadera goteaba, la ventana estaba cerrada y a lo lejos aún se oía la brisa del mar, estaba picado.</p>
<p>En la mesa de la habitación estaba una vela encendida, el mosquitero se aferraba a la cabecera de mi cama, en ella sostenía un libro de Bukowski, &#8220;Escritos de un viejo indecente&#8221; y la VOGUE española del mes.</p>
<p>Estaba bastante hastiada, me di la vuelta, abracé la almohada y respiré muy fuerte, después apagué la vela y saqué un libro de Ibargüengoitia de mi maleta, lo comencé a leer.</p>
<p>Media hora después tocaron a la puerta, era la encargada del lugar preguntando si necesitaba algo.</p>
<p>—Estoy bien gracias, pero podría despertarme a las seis de la mañana por favor, gracias.</p>
<p>Después de eso me senté en la ventana a fumar, apagué las luces y encendí de nuevo la vela, sabía que si me recostaba me iba a quedar dormida de nuevo.</p>
<p>Pasó una hora antes de que me cansara de sostener mis pies sobre una silla, me quité de nuevo los calcetines y los lancé a un costado, me recosté sobre las almohadas y de repente surgió en mi cabeza:</p>
<p>—¡Mierda!, se me olvidó apagar la luz de la cocina y decirle a mi hermana que soy alcohólica.</p>
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		<title>es casi un dictamen: el calor aniquila estas palabras. el frío las revive. son&#8230; palabras, lamentos, no sé</title>
		<link>http://www.teprometoanarquia.com/2010/02/01/es-casi-un-dictamen-el-calor-aniquila-estas-palabras-el-frio-las-revive-son-palabras-lamentos-no-se/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 23:41:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafael romero</dc:creator>
				<category><![CDATA[1990]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala Ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Acabo de sentarme y ahora suelto la lluvia.  Las palabras caen como gotas y no sé dónde terminarán. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-744" title="diego ochoa" src="http://www.teprometoanarquia.com/wp-content/uploads/2010/02/diego-ochoa1-300x168.jpg" alt="diego ochoa" width="300" height="168" /></p>
<p> </p>
<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://manifestacionultranatura.blogspot.com/">[DIEGO FERNANDO OCHOA]</a></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>LLUVIA</strong></p>
<p>Acabo de sentarme y ahora suelto la lluvia.  Las palabras caen como gotas y no sé dónde terminarán.  Tampoco sé si inundarán los ojos y la mente de quien tenga la mala fortuna de leer mis incoherencias húmedas, más resbaladizas si no tengo nada para contar a quien se moje.</p>
<p>¿Qué deseará saber?  Mi vida no interesa a nadie.  Es aburrida.  ¿Para qué contar detalles de mi propia carrera en el continuo espacio-tiempo si otros corren una propia?  ¿Y si quien se sienta sorprendido por el chubasco descubre que mi vida y la suya se parecen?  Seguramente despreciará haberse mojado y dirá, más o menos: “Si para esto salí y leí, maldito sea.  Este bandido me arroja agua que ya he bebido y con la cual me he empapado…”</p>
<p>No.  Yo no deseo tal tormenta; pero, ¿qué he de contar?  El tiempo siempre apremia y ya solté palabras de más.  ¿Podría?  Sí, podría apelar a mi imaginación, ver una rosa e inventar una historia en torno a esa flor manoseada por el amor y la palabra, aunque existan cuentos de rosas hasta en el papel higiénico.  Mas me quedaría corto siempre, porque al igual que rosas, ha llovido de todo en todos los tiempos.  Se ha agotado el amor, el odio y las otras curiosidades humanas; se erosionaron las escenas cotidianas, los misterios y los descubrimientos; la poesía repite con otros giros lo que se ha dicho de la vida; la magia y la fantasía están inundadas.  Total, en estas líneas donde más valdría la sequía, de nada puedo hablar, nada es interesante.  Aunque…</p>
<p>El sol ha vuelto a salir.  Estrella molesta durante el día, ahora metáfora conveniente que libera al lector y le seca estas palabras sin sentido y para nada…  La historia será para otra ocasión, si mi cerebro está fresco, tal vez con algunos relámpagos y mucha ventisca…  No lo sé.</p>
<p> </p>
<p><strong>MUERTE</strong></p>
<p>Mi muerte fue revelada cuando mi tubo neuronal comenzó a desarrollarse en lo que entonces constituía mi cuerpecillo.  Eran imágenes claras, no comprensibles para un no nacido, que mostraban el momento exacto del final de mi vida, el anterior, el posterior y cualquier otro.</p>
<p>¡Vaya ironía!  Mi nacimiento aún era un suceso lejano y ya se vislumbraba mi culminación mortal.  Fue la gran revelación acompañada por el hecho de saber que podía hablar, resoplando las palabras dentro del líquido amniótico, sabedor de que mi madre no escucharía.  Preguntaba sobre las visiones y su significado a la placenta, lo que tenía más cerca, pero no obtenía respuesta.  Yo veía el punto y final, mas ignoraba las implicaciones.</p>
<p>Así continuó el resto de mi desarrollo hasta el día de mi salida al mundo de aire, tierra, agua y fuego.  Mi cerebro ya tenía el tamaño adecuado para acomodar los sueltos que revoloteaban alrededor de mi cordón umbilical.  Mis sinapsis pequeñas y mi capacidad para hablar lograron, justo cuando el doctor extraía mi cabeza fuera del  cuerpo de mi madre, establecer el significado fatal… y me asusté.  Conocí el terror por primera vez en mi vida, en la etapa más inverosímil, y vi la luz.  Era un destello que me pareció calmante, la seguridad de que mi cerebro se relajaría para trazar, a partir de ahí, un plan para evitar aquella muerte espantosa o, si tal objetivo resultase inalcanzable, al menos una manera de afrontarla con dignidad a su llegada…</p>
<p>En mala hora comprendí el sentido de “dar a luz”, porque en realidad significó el olvido, un susto desgarrador acompañado de mi primer llanto, ese que todos dicen se debe a la nalgada del doctor, pero que en realidad es debido a la comprensión y la subsiguiente pérdida de memoria.</p>
<p>El llanto también me despojó de mi superioridad utópica.  Me arrancó la capacidad para hablar; por ello tuve que volver a aprenderla en mi niñez, lamentablemente con un maldito  nivel inferior al de mi estado fetal.</p>
<p>Ahora la certeza de mi final inminente ya no me atormentaría, aunque el tema reluciera casi todos los días conforme crecía y mi cerebro maduraba con un maldito nivel inferior al de mi estado fetal.  Nada era tan impactante, pues no tenía idea de cómo sería mi último suspiro.  Jugaba con mis hermanos, me educaba con mis padres y el resto de la sociedad; asimilaba las opiniones de las personas y las cambiaba; percibía mi entorno y lo aceptaba o lo rechazaba; en fin. Vivía.</p>
<p>Entonces, recordé los sueños, las imágenes que siempre asocié con significados místicos, premoniciones disparatadas y mensajes surrealistas. Los sueños, que olvidé y rememoré a un tiempo de pesadilla.  Los sueños, que hace poco relacioné y conecté para recuperar las visiones olvidadas en el momento de nacer y ver la luz.</p>
<p>Gracias a mis vagabundeos del subconsciente, recobré las experiencias de mis estados embrionario y fetal.  Mi lenguaje.  Y mi revelación.  Las luces, las sombras, los actores y los contextos me comunicaron claramente que moriré mañana.</p>
<p> </p>
<p><strong>ORACIÓN</strong></p>
<p> </p>
<p>Padre nuestro que no estás en los cielos sino aquí,</p>
<p>en cada bocanada de aire que ingresa a mi ser.</p>
<p>No santifico ahora tu nombre</p>
<p>porque sé que sos único,</p>
<p>sin nada de nuestra naturaleza,</p>
<p>y que por ello te da igual escuchar santo o miserable.</p>
<p>Que no venga tu reino,</p>
<p>pues sos tan perfecto como para querer uno,</p>
<p>nos  diste la veta intelectual suficiente</p>
<p>para vivir mejor hasta en la anarquía celestial y terrenal.</p>
<p>Hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo,</p>
<p>mas no conmigo, por favor;</p>
<p>yo te pido que no me hagás un títere,</p>
<p>que me dejés solo para hacer lo conveniente con mi vida.</p>
<p>Danos nuestro pan de cada día,</p>
<p>y también nuestro frijol y arroz,</p>
<p>carne, agua y otros alimentos si se puede;</p>
<p>que no nos cuesten tanto,</p>
<p>ya tenemos suficiente con los precios</p>
<p>y con las personas de más en este mundo.</p>
<p>No te molestes en perdonar nuestras ofensas,</p>
<p>porque nosotros no perdonamos a quienes nos ofenden.</p>
<p>Déjanos solos en la tentación,</p>
<p>para que seamos nosotros quienes elijamos caer o no.</p>
<p>Pedirte que nos liberes del mal es pedirte un imposible;</p>
<p>sería como pedir que me liberes de mí mismo</p>
<p>o de quienes me rodean.</p>
<p>Y amén no digo,</p>
<p>porque no atendés nada, ni a esta oración.</p>
<p>Sos demasiado perfecto</p>
<p>como para que te preocupe cualquiera de nosotros…</p>
<p> </p>
<p><strong>TACHONES</strong></p>
<p> </p>
<p>Hablaré con palabras de más, ya sabrán por qué.  Por favor, sigan conmigo y entérense  de lo que deseo expresar: los autores deberían esforzarse para tachar menos sus escritos…</p>
<p><em>ay si vos ya creerás que eso es posible no no es posible tachar menos al menos no como vos querés mirá este pedazo adiviná qué no hay</em></p>
<p>Quienes escriben no tienen concepto del mal que provocan al rayar las palabras que ya han fijado con tinta…</p>
<p><em>no hacen mal hacen bien mirá si dejaran su creación tal y como la tienen en su primera concepción habrá errores ilusiones palabras inconexas frases ilógicas pesadez todavía no adivinás en este pedazo adiviná qué no hay</em></p>
<p>Millones de páginas creadas ya constituyen una fuerza en sí.  Desde Homero hasta ayer por la mañana, los tachones reúnen energía para emerger…</p>
<p><em>de qué hablás no te entiendo es imposible que los rayones cobren vida aquí sólo los bios son vida</em></p>
<p>A nadie se le ocurre.  Tachan porque deben hacerlo.  Los autores se concentran mucho en su trabajo, y este ambiente es el camuflaje perfecto para que los tachones actúen en silencio.  Si supieran lo que pretenden obrar…</p>
<p><em>necio necio necio quienes te lean te creerán estúpido te echarán pestes por obligar a sus ojos a leerte no hay nada más ridículo que lo tuyo en materia y forma no es literario es desesperado todo lo inventaste porque querías hablar de algo no es original muchos</em></p>
<p>No son los tachones, sino las palabras bajo los rayones…</p>
<p><em>en este pedazo adiviná qué no hay</em></p>
<p>Por el mismo motivo este aviso está libre de tachones; como lo pensaron, lo escribieron.  Se sabe que el exceso de palabras aburre la mente y provoca críticas negativas; mas prefiero las pestes, porque esta advertencia no quiere contribuir con el mal de los tachones y, más que ellos, las palabras bajo los rayones…</p>
<p><em>no me asustás a nadie asustás y ya que tanto hablás decí de una vez cuál es el mal el gran mal el mal nunca sospechado oculto bajo la concentración de miles de autores en este pedazo adiviná</em></p>
<p>No hay puntuación, está bien; ya adiviné.  Seguramente así te presentaste para provocarme, haciéndome creer que tachaste todos los signos.  No te resultó, ¿sabés?, porque adiviné de inmediato que no te hacía falta tachar; sólo omitiste los signos, eso es diferente.</p>
<p><em>Ya.  Bien.  Ganaste.  Decí qué te preocupa, pues, ¡oh gran profeta, charlatán, bullanguero, malnacido y…!</em></p>
<p>Los tachones y las palabras bajo los rayones ocuparán el lugar de las letras consagradas; cobrarán su venganza.  Suplantarán a los textos definitivos de todas las obras maestras y de las obras no tan maestras.  Aquello que no quería decirse dará a conocerse.  Toda la belleza poética desaparecerá bajo la tosquedad defecada de los manuscritos, ya no…</p>
<p><em>¡Oh!  Eso es bastante malo.  Bastante malo como para creerlo.  Ya te dije que los tachones no cobran vida.  Lo que contás es estúpido; ya me cansé de oírte.</em></p>
<p>Todo es cierto.  La literatura desaparecerá bajo los ácidos vengativos de las palabras desechadas.  Más simple no pude anunciarlo, merced a la palabrería anterior de parte mía y de parte tuya.  La consigna de los tachones y de las palabras bajo los rayones es simple: si nadie los lee, entonces nadie leerá nada.  La literatura desaparecerá, y no quiero imaginar lo que ello implicaría…</p>
<p><em>Alarmista charlatán.  Está bien: suponiendo que te creemos, ¿qué demonios sugerís?</em></p>
<p>Ya lo expuse al inicio: los autores deberían esforzarse para tachar menos sus escritos…</p>
<p><em>Lo mismo dará que tachen a que dejen correr la tinta, publicando después su primer manuscrito.  Total, leeremos la bazofia que tanto querés evitar.</em></p>
<p>Por lo menos, esta bazofia irá junto con las verdaderas expresiones…</p>
<p><em>Igual de preocupante y terrorífico.  Mejor ya me voy;  ya me cansaste.  Todo esto no es cierto, y si lo es</em></p>
<p><em>a todos que se preparen ya no habrá nada que decir no habrá nada sobre lo cual escribir todo será espuria tortura la literatura desaparecerá está condenada en este pedazo adivinen qué no hay</em></p>
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		<title>lección poética: uniendo las voces en una sola bullirá la sangre del corazón, fluirán testimonios en batahola, ensangrentado saltará el horror</title>
		<link>http://www.teprometoanarquia.com/2009/08/31/leccion-poetica-uniendo-las-voces-en-una-sola-bullira-la-sangre-del-corazon-fluiran-testimonios-en-batahola-ensangrentado-saltara-el-horror/</link>
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		<pubDate>Mon, 31 Aug 2009 07:10:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafael romero</dc:creator>
				<category><![CDATA[1990]]></category>
		<category><![CDATA[Antigua Guatemala]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Una luna escarlata se cierne sobre las desoladas calles, iluminadas por lo rojizo de la luz reflejada por el astro, de la tierra comienzan a brotar extremidades. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://1.bp.blogspot.com/_ioOoEfHu1Gk/Spt3woyZJXI/AAAAAAAABnE/a1Fs4P-_l3o/s1600-h/pedro+mart%C3%ADnez.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376022257663026546" style="display: block; margin: 0px auto 10px; width: 165px; cursor: hand; height: 220px; text-align: center;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ioOoEfHu1Gk/Spt3woyZJXI/AAAAAAAABnE/a1Fs4P-_l3o/s400/pedro+mart%C3%ADnez.JPG" border="0" alt="" /></a></p>
<div><strong><span style="color:#3333ff;"> </span></strong></div>
<div style="text-align: center;"><strong><a href="http://caffeamor.blogspot.com/">[PEDRO MARTÍNEZ]</a></strong></div>
<div style="text-align: center;"><strong> </strong></div>
<div style="text-align: left;">Una luna escarlata se cierne sobre las desoladas calles, iluminadas por lo rojizo de la luz reflejada por el astro, de la tierra comienzan a brotar extremidades. A través del polvo, abriéndose paso cuan veloces lombrices, cavando y escapando a través de la tierra y sus cicatrices, deseando respirar de nuevo ese aire vivificante, una legión de muertos escapándose del Hades.</div>
<p style="text-align: left;">Mientras medio mundo duerme, atestan los fiambres las callejas y callejones, y se suben otros a lo alto de los balcones. Esqueletos, espíritus, desaparecidos que vuelven a aparecer, hasta donde alcanza la vista, ¡redivivos por doquier! Cargan algunas féminas entre sus brazos las flores de sus mausoleos y forman una interminable fila de aquí hasta el inframundo. Un simpático director descarnado compone su corbatín antes de dirigir a la mortuoria orquesta con una costilla.</p>
<p>Dulcemente frótanse fantasmagóricos violines que flotan, al viento entre las costillas desnudas se escucha ulular, improvisados oboes los fémures apolillados, el órgano lo manejan un cráneo y su contemporáneo… armonizando melancólicamente van todos los ecos en el réquiem.</p>
<p>Allá en sueños escuchan los vivos su lúgubre música, que ensalza aún más, lo triste de la tenue luz que ilumina sutilmente los rincones de las sombras en las habitaciones. Entreabriendo los párpados, aquel viejo viudo escucha el arpa que lo enamoraba… y entre el sueño y la vigilia, sonríe, y deja morir sobre la almohada, de su cansino ojo una lágrima, que ahora por fin descansa en paz.</p>
<p>Proyectáronse entonces brevemente los recuerdos, como translúcidas sombras sobre el pueblucho. Las viejas y polvorientas casas retomaron su gloria de antaño, de las fuentes de aguas obscuras volvió a brotar cristalino líquido. Con ese rojo resplandor la luna reanimó las cenizas, con ese rojo resplandor los vestigios de los que fueron, fueron en ese instante, de nuevo.</p>
<p>Pero ya no más… rasgándose van los dolientes sonidos en las ramas desnudas de estos árboles, amargamente tañen las campanas de la derrumbada catedral, empujadas no sé si por el viento o por obra fantasmal. Los muertos también lloran a los vivos, los muertos también lloran el olvido…</p>
<p>Día rojo, día gris, día perdido en el flujo del tiempo, única gota derramada de las manos del guardián… las circunstancias permitieron a los muertos revivir, algo que por ahora, no volverá a ocurrir…</p>
<p>Cobijados en la obscuridad y el frío, antes de ser engullidos por el olvido, graban en el mismo viento, su lamento… un réquiem, para vivos.</p>
<p><strong>ATACAMA</strong></p>
<p>En las secas tierras de Atacama, un drama de vida y muerte tiene lugar. La voluntad del desierto se apiada de aquél que triste por sus dunas vaga.</p>
<p>En un árido paraje yace malherido un desdichado, cuyos ojos castiga la desértica tormenta. En su rostro de roca lleva cinceladas multitud de cicatrices, en sus labios cascados no hay humedad alguna, y en su diestra de arenisca, germina milagrosamente un pequeño cacto. El calor en violentadas ondas, escapándose del suelo cuan infernales ánimas, le abrasa el cuerpo al agónico individuo. Y tose una o dos veces, y sale polvo de su boca, y tratando de gemir descubre que sus lágrimas son pero rocas.</p>
<p>Ligada al desierto esta alma afligida, sufre ya el averno en vida. Le relata el viento secretos ancestrales, tatúanle los escorpiones venenosos jeroglíficos en la piel, y recorre su cuerpo la cascabel. A medida que el sol empieza a decaer, el desierto le engulle poco a poco, su estéril velo le cubre casi completamente. En el horizonte se dibuja desordenada, jauría de coyotes que violentada, persigue el hedor a muerte que del hombre mana.</p>
<p>La oscuridad reinante es desplazada, por una blanca luna inmaculada. En la soledad del sitio infecundo, enterrado mortalmente el moribundo, asfixiándose van las penas en sal, segundo a segundo. El frío comienza a invadir su abatido organismo, guarda en su pecho débiles latidos que se pierden sin eco.</p>
<p>El cacto crece, a medida que el dolor al mortal más estremece. Y serpenteando entre las dunas, la blanca luna, baña de luz al hombre de arena. Su inmóvil figura al más mínimo roce, amenaza con derrumbar, como triste montículo de sal.</p>
<p>Afligida la voluntad del Atacama, se apiada de esta melancólica alma. Y un sortilegio de sombras, arena y fuego, en torno al inmóvil danza. Y tímidos brotando del pecho, sentimientos encontrados en solsticios, historias de lacónica felicidad, bajas pasiones escarlatas. En el centro de su corazón enzarzado, una esperanza eterna de amor a la vida.</p>
<p>Aferrado al manto desértico, bajo lo azabache de un cielo pocas veces estrellado, un arenal con forma humana, en cuya extremidad derecha se alza soberbio un blanco cacto. En tierra de nadie, ¿quién llora? La soledad es peso innecesario, el llanto no brota al así desearlo. Por veces pareciera querer hablar la efigie, pero se esconden sus susurros en débiles ecos, nadie escucha…</p>
<p>En el desierto la piel se marchita sin manos que le acaricien, los ojos al secarse lloran sal, y los labios, se llagan sin besos…</p>
<p><strong>ALUD</strong></p>
<p>Cierne violentamente el invierno su líquido manto sobre los cientos de tejados agujereados que resguardan bajo su férrica naturaleza, a las tantas estirpes de tenaces espíritus que hicieron de esta empinada y peligrosa ladera, su hogar, por no haber mejor lugar. Y en vez de ser motivo de alegría las primeras gotas que viene trayendo consigo el invierno, despierta en estos rostros morenos, profundas saudades.</p>
<p>Entre el fragor del trueno impetuoso, acrecentándose en la entraña el tremor pavoroso, cediendo luego los sentidos ante el manto blanco de la fantasmal neblina, transfigurando a los refugiados en presas del letal miedo que extermina, y los rastros de valentía que se guardaban bajo las pieles, de la rapiña del desasosiego ahora son victoria. Las mujeres salándose las mejillas con llanto virulento, los críos amedrentados por el estrépito, los hombres pávidos ante el ímpetu del caos reinante, volviéndose los perros por el terror, diabólicos esperpentos.</p>
<p>El chubasco arrecia y los ladridos de desesperación plagan los hocicos de los animales, se escucha allá en la cumbre el crujir de los árboles, de las heridas en la tierra con el arado a borbotones empieza a escapar sangre bruna, torrentes de agua sucia bordean las humildes casas que no tardarán en ceder sobre sus protegidos.</p>
<p>Y así sin más, vertióse el diluvio sobre la montaña, prontamente impactó con feroces correntadas los maltrechos hogares con todo y sus ocupantes. No se escucharon gritos, en sólo segundos cesaron las preces que con fervor aludían a los cielos, el asentamiento entero fue deshecho por la atroz correntada, así de inmisericorde fue el alud.</p>
<p>Poco a poco se desvaneció lo gris, y el amanecer dio paso a la fantasmagórica túnica de la neblina matinal. Fue purgado de la superficie de la ladera cualquier rastro de vida, soterrados se entreveían bajo charcales y lodo, esqueléticos pinos y cipreses arrancados. Allá en las faldas de la montaña asoma abatida la gente que anoche no logró regresar a su hogar, sus ya afligidos corazones sumidos en la incertidumbre dan un desolador vuelco al contemplar horrorizados bajo el lodoso manto de la muerte, los lívidos cadáveres de sus parientes.</p>
<p>Se escuchan desgarradores los alaridos de los luctuosos supervivientes, y así como desolada fue la ladera por el feroz diluvio, así mismo son barridos sus rostros por el copioso y melancólico llanto. Miradas perdidas, clamores desesperados al cielo, profundos suspiros, rabia intensa… todo ello surge al emprenderse en torno a la triste necrópolis, una busca de desaparecidos que avanzará lentamente, alternándose entre la fervorosa esperanza y el pesado horror de la realidad.</p>
<p>La fúnebre búsqueda es detenida al surgir de un atolladero algo oculto, una tenebrosa y pálida mano. Un acongojado hombre ya maduro, tira con todas sus fuerzas de la fría extremidad, devolviendo así a la superficie a un silencioso testigo del tormento. Una aterrada expresión adorna su enlodada cara, una boca entreabierta deja descubrir toda su dentadura, pareciera así el querer profanar con un quejido sobrenatural el silencio sepulcral en el cual se halla sumido este lugar. Habiéndolo sentado en una maciza roca, los llorosos deudos se congregan en torno a su cuerpo y escudriñan su espantada mirada, con sus húmedos e inflamados ojos, queriendo tal vez así el descubrir las últimas imágenes por él observadas.</p>
<p style="text-align: left;">En silencio, por mágico portento son todos absorbidos por los ojos del espectro, y forzados a ser partícipes del impío suceso, atónitos observan el progresar de los hechos. Ven a sus allegados guarecerse en las frágiles fortalezas de latón, en medio del silencio escuchan el estruendo de las lágrimas al impactar contra el suelo, y el subir y bajar de intensidad los susurros de plegarias ya imploradas, las efigies de sus muertos por última vez son abrazadas, y abducidos absurdamente de nuevo a su turbio presente, evidencian cuan de inmisericorde fue el alud.</p>
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