son más que ausencias cuando se materializan fuertemente en un tejido de latidos pululantes
Me he quitado la cabeza y la coloqué en la librera de enfrente observando, absorta, mi cuerpo.
1977, Guatemala Ciudad, fotografía, poesía
Me he quitado la cabeza y la coloqué en la librera de enfrente observando, absorta, mi cuerpo.
no necesito verte, sólo buscarte adentro, siguiendo el surco bañado de tu luz
Solía despertarme la lengua fría y pegajosa de un perro blanco acariciando mis pies descalzos. Estaba tumbado en la arena y el sol abrasaba la brisa marina y la convertía en polvo de vapor.
Yo me vine para Estados Unidos en el 67, en un viaje de intercambio escolar; por supuesto aproveché para quedarme.
De mi ombligo sale una franja de luces de colores. Es un arcoiris que empieza en mi cuerpo y termina en el bosque de pinos.
Eva reflejada en el espejo es una serpiente en la cama que en las tardes de Domingo sueña con un Adán que calme su despedida.